
La vieja
Alameda (hoy
de Colón), fue concebida con caracteres románticos, sirviendo de paseo público para los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria. Para conservarla se delimitó con un enverjado su estructura rectangular, accediéndose a la misma a través de una elegante portada (Ponce de León, 1847) constituída por 4 pares de clásicas columnas. La misma se erigía sobre el lugar donde se alzara la puerta del derruido cenobio de Santa Clara, desapareciendo de su emplazamiento en 1925 con las reformas efectuadas en la Alameda.